Colegiales, 7 de Junio de 2011
Tras intentar leer sin éxito algunos capítulos de la Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (Keynes), he decidido caer en el facilismo del control remoto (remoto es el control) y me he enterado gracias a la caja boba (el rectángulo estúpido en estos tiempos de alta definición) de que hoy se conmemora el día del periodista en la RA.
Luego de escuchar y ver a los diferentes interlocutores con los que contamos hoy en día en nuestros medios de comunicación masivos (MCM), me surgió la necesidad de abrir este espacio, no para ser un interlocutor más, sino para aprovechar una de las tantas herramientas de expresión existentes. Creo en que la expresión de ideas y opiniones encuentra su fundamento principal en plasmar lo que la conciencia dicta, pero que a partir de allí todas las críticas son indefectiblemente secundarias. Por ello, no deseo con esto llegar a tener un sinfín de comentarios a continuación de mis posts, sino simplemente ver saldadas mis expectativas discursivas, en este complejo mundo material que nos rodea.
No soy escritor, ni periodista, mucho menos intelectual. Soy simplemente un hombre que, sin carecer absolutamente de capacidad oratoria, tiene ciertas limitaciones (lingüísticas, culturales, ideológicas, etc.) a la hora de sentarse a escribir unas líneas, pero que prefiere aprovechar este espacio a modo de ejercicio y, por sobre todas las cosas, para que no sólo sean mails laborales y exámenes los medios para llevarlo a cabo.
Habiendo dicho esto, a continuación expondré mis conclusiones tras haber pasado 2 horas escuchando las diferentes voces del periodismo, que en su día, han sabido expresar muy bien sus intenciones concretas:
- No encuentro negativa a la confrontación, pero creo que debemos intentar comprender que es lo que "no se está diciendo cuando se está diciendo":
El periodismo no debe, a mi criterio, ser objetivo, puesto a que su naturaleza indica claramente lo contrario. Recomiendo personalmente tratar de escuchar, ver y leer a la mayor cantidad de interlocutores distintos, para poder lograr una construcción más completa y general de la opinión personal, sobre todo cuando de temas de actualidad se trate. Encuentro totalmente positivo el pluralismo actual de voces periodísticas, generado y defendido por los diferentes actores de opinión (Gobierno y opositores, grupos privados y grupos estatales, etc.).
- No encuentro negativa tampoco a la confrontación política actual ni a las herramientas empleadas en la defensa de los argumentos que los diferentes actores exponen:
Si bien entiendo que exista tácitamente una ética general, que cada vez es menos respetada a la hora de expresar lo que se quiera expresar, asumo la responsabilidad de afirmar que todo es válido a la hora de decir lo que uno piensa. Lo vulgar resulta vulgar sólo a los oídos de aquellos que niegan lo real del discurso, que no es más que la emisión de una opinión personal, sea cual sea el motor de dicha opinión.
En otras palabras, si dijera que Mauricio Macri es un pelotudo por no hacerse cargo de la elección de ciertos funcionarios con pasado polémico, el problema no radicaría en si estoy usando la palabra pelotudo, sino en el argumento con el cual me tomo el derecho de hacer dicha afirmación. Quizás la palabra pusilánime aparente ser más “correcta”, pero en definitiva el resultado esperado no deja de ser el mismo.
Yo no soy un número y vos tampoco.
Viva la libertad de expresión.
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